El susurro de la brisa que roza la envoltura de tu alma
y la luz del gigantezco que se impone ante la tierra
crean el paisaje más hermoso y más divino
que mis ojos hayan visto en lo real y lo ficticio
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El susurro de la brisa que roza la envoltura de tu alma
y la luz del gigantezco que se impone ante la tierra
crean el paisaje más hermoso y más divino
que mis ojos hayan visto en lo real y lo ficticio