Si escribo de noche no lo hago para esconderme, simplemente la oscuridad me cae bien. Es como si la tinta de mis pensamientos no pueden ver luz alguna debido a las sombras que cubren el ambiente. Sin embargo, mi mente va abriendose camino para encontrar un rayito de luz, rayito de inspiración que pueda encontrar las frases más cercanas que expliquen un sentimiento o cirscunstancia que intento plasmar en un verso, un poema o quizas a traves de una escritura poco elegante.
La noche me cae bien porque es cálida y me refugia. Me aisla de las desconcentraciones y ruidos del mundo alborotado que no entiende que a veces es necesario parar y tomarte un respiro. Sal a tomar aire y olvidate del mundo aunque sea un minuto para que tu alma descanse.
Me gusta la noche porque puedo desconectarme del mundo sobre todo en los sueños. Es interesante intentar abrir la mente al magnífico mundo de los sueños en los cuales uno mismo puede controlar el universo entero y llegar a aprender lo que realmente significa estar vivo.
La noche me cae bien porque me cubre con su manto y la luna me dirige junto a las estrellas que me acompañan y alumbran cada idea. A partir de esas ideas puedo crear y entender hacia donde quiero llegar.
Por todo esto, la noche me siente bien, me sabe bien y me quedo con ella.